Herramienta Metacognitiva
Habitualmente rondan en nuestra mente muchísimos pensamientos y preguntas . Tenemos alrededor de 60.000 pensamientos en un día. Parecen un montón , pero no son pensamientos tan originales .Lamentablemente la ciencia demostró que la mayoría de esos pensamientos se repiten día tras día. Es decir pensamos siempre sobre las mismas cosas, y con un tinte negativo. También tenemos preguntas en nuestra cabeza que repetimos una y otra vez: ¿Qué preparo para la cena ?,¿Le gustará?¿Se habrá enojado conmigo? ¿Por qué no responde mis mensajes? ¿Qué me estoy olvidando ?¿y si le pasó algo?¿Y si no llego a terminar con todo? , etc. Las preguntas que más se repiten sen tu mente se convierten en dominantes. Esos pensamientos repetitivos y esas preguntas dominantes afectan nuestro estado anímico, guían nuestras acciones e impactan directamente en nuestros resultados.
Aquí tienes una pregunta que despierta a tu creatividad, te da permiso para imaginar, jugar y divertirte con tus locas ideas. Es una pregunta que si al contestarla la llevas a la acción, tu manera de enseñar se convertirá en súper amigable al corazón de los niños.
Propósito
• Activar creatividad docente
• Pensar fuera de la caja .
• Incluir la fantasía y la imaginación en las actividades propuestas.
• Brindar estímulos a través de sentidos: olfato, gusto, tacto e intuición .
• Crear nuevos y diferentes “ entry points” para abordar un contenido.
Modo de uso
• Imprime, recorta y pega en tu carpeta de planificaciones, botella de agua, puerta de armario , almanaque .
• Mientras más a la vista tengas “la pregunta mágica” más fácil será para tu cerebro convertirla en tu pregunta dominante .Y la magia se visitará en tu sala!
Concepto :
“Menos es más . Es hora de volver a simplificar, para que de nuestros niños puedan surgir las maravillas latentes en su interior. Cuando es demasiado lo que tienen para procesar, suelen desconectar. En cambio, cuando sienten que son capaces de comprender, atender y recordar lo que les transmitimos se llenan de alegría, autoestima, autoconfianza y motivación”.
Tamara Chuvarosky
Hay algo curioso que ocurre cuando los niños cumplen seis años. Hasta ese momento, su mundo está lleno de colores. Dibujan con rojo, verde, violeta, naranja. Pintan el cielo del color que imaginan. Usan fibras, crayones, témperas. El color forma parte natural de su manera de aprender, explorar y expresarse. Pero cuando entran a primer grado, algo cambia. Los lápices de colores empiezan a desaparecer de la escena principal y, en su lugar, aparece un objeto que dominará la mayor parte de su vida escolar: el lápiz negro. De pronto, escribir y aprender parecen volverse monocromáticos. En algún momento de la historia de la educación, algún pedagogo decidió que el lápiz negro era el instrumento adecuado para el aprendizaje formal. Y desde entonces, esa decisión se repite año tras año, generación tras generación, casi sin cuestionamientos. Caemos así en una premisa muy conocida en muchas instituciones: “Si siempre se usó lápiz negro, ¿para qué cambiar?” Y así es como un día la escuela vo...

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